Armenia: Una lectura criminológica y psicosocial de su situación geopolítica entre el Cáucaso y Europa

La situación geopolítica de Armenia constituye uno de los escenarios más complejos y sensibles de la zona; el corazón del Cáucaso Sur. Se encuentra atravesada por conflictos históricos, disputas territoriales, presiones regionales y una profunda reconfiguración de sus vínculos con Europa.

Armenia: Una lectura criminológica y psicosocial de su situación geopolítica entre el Cáucaso y Europa

Analizar este contexto desde un enfoque criminológico y psicosocial permite comprender no solo los factores políticos y estratégicos, sino también los impactos estructurales, emocionales y sociales que atraviesan a su población y a su diáspora.

Desde una perspectiva criminológica, el conflicto en torno a Nagorno Karabaj no puede ser reducido a un conflicto militar clásico. Se trata de una escena donde convergen violencias estructurales, desplazamientos forzados, rupturas del tejido social y procesos de deslegitimación institucional.

Las tensiones con Azerbaiyán, sumadas a la histórica fragilidad de los mecanismos de mediación internacional, han generado condiciones propicias para la naturalización del conflicto, el miedo colectivo y la incertidumbre permanente.

La criminología crítica permite observar cómo los conflictos prolongados en la región favorecen dinámicas de impunidad, desprotección de civiles y vulneración sistemática de derechos humanos.

La población civil queda expuesta a situaciones de victimización múltiple, pérdida del territorio, desarraigo, trauma psicológico y precarización en las condiciones de vida.

Desde el plano psicosocial, Armenia enfrenta las consecuencias de un trauma colectivo acumulado, tanto vinculado a su historia como a los conflictos contemporáneos.

Este trauma no solo se expresa en síntomas individuales, sino también en narrativas identitarias, memorias sociales y procesos de resiliencia comunitaria.

La amenaza constante y la percepción de la vulnerabilidad generan estados de hipervigilancia social, desconfianza hacia los actores externos y una fuerte cohesión identitaria como mecanismo de defensa.

Sin embargo, cuando estos procesos no encuentran canales institucionales de contención y reconocimiento, pueden derivar en aislamiento, radicalización discursiva y resignación social.

La proyección de Armenia hacia Europa introduce nuevas variables del análisis criminológico.

El aumento de los flujos migratorios, tanto forzados como voluntarios, expone a la población armenia a fenómenos de criminalización de la migración, discriminación y dificultades de integración social.

La diáspora armenia cumple un rol ambivalente; por un lado, constituye una red de apoyo, memoria y denuncia internacional; por otro, enfrenta tensiones entre la preservación cultural y la readaptación.

Europa se posiciona como actor político y simbólico, garante de valores democráticos, y también como espacio donde las lógicas pueden invisibilizar las causas profundas del conflicto caucásico.

Abordar la situación de Armenia únicamente desde la geopolítica tradicional resulta insuficiente. Nuestro enfoque criminológico y psicosocial permite ampliar la mirada, incorporando las experiencias de las víctimas, el impacto emocional de los conflictos prolongados y las dinámicas de poder que atraviesan tanto a los Estados como a las poblaciones.

Comprender a Armenia hoy implica reconocer que la seguridad no se limita a fronteras y ejércitos, sino que incluye la seguridad humana, la salud mental colectiva, el respeto por los derechos fundamentales y la reconstrucción del lazo social.

Solo desde una lectura integral será posible pensar en salidas sostenibles, justas y humanas para una región marcada históricamente por la violencia y la resiliencia.

Trascender la geopolítica clásica y recuperar una mirada integral que coloque a la persona en el centro. La seguridad entendida como el respeto a los derechos humanos y el lazo social.

El desafío no es solo regional, sino también internacional: priorizar la seguridad humana por sobre la lógica del conflicto permanente.

Hablar de Armenia es, ante todo, hablar de vidas que esperan que la comunidad internacional transforme discursos en acciones humanitarias concretas.