El Festival Internacional de Cine Golden Apricot 2026: cuando el cine se convierte en poesía

Del 12 al 19 de julio, Ereván vuelve a convertirse en el punto de encuentro del cine de autor con la celebración de la 23.ª edición del Golden Apricot Yerevan International Film Festival, el acontecimiento cinematográfico más importante de Armenia y uno de los festivales de referencia de la región. Bajo el lema "Be a Poem", la edición de este año propone una reflexión sobre el cine como un lenguaje capaz de emocionar, cuestionar y transformar la mirada del espectador. 

El Festival Internacional de Cine Golden Apricot 2026: cuando el cine se convierte en poesía

Desde su creación en 2004, el Golden Apricot ha consolidado un puente entre Armenia y el cine internacional, reuniendo cada verano a directores, productores, actores, críticos y amantes del séptimo arte procedentes de todo el mundo. En 2026, el festival presenta una programación formada por 90 películas de 40 países, confirmando una vez más su dimensión global y su compromiso con un cine diverso e independiente. 

"Be a Poem": una invitación a mirar el mundo de otra manera

La identidad visual de esta edición, diseñada por el reconocido artista Igor Gurovich, gira en torno al concepto de la poesía. Sin embargo, la propuesta va mucho más allá de la literatura: el festival entiende la poesía como una forma de percibir la realidad, de descubrir belleza en lo cotidiano y de abrir espacios para el diálogo entre culturas.

El cartel oficial, dominado por formas geométricas y colores cálidos, resume esa filosofía con un mensaje sencillo pero poderoso: "Be a Poem", invitando a cada espectador a convertirse también en parte de la experiencia artística. 

Una inauguración con fuerte simbolismo

La ceremonia de apertura tuvo lugar en el Complejo Deportivo y de Conciertos Karen Demirchyan, uno de los escenarios culturales más emblemáticos de Armenia.

El festival se inauguró con la proyección de "In the Land of Arto", de la directora franco-armenia Tamara Stepanyan, una película profundamente vinculada a la memoria, la identidad y la historia armenia. Durante la presentación, la directora describió la obra como una auténtica carta de amor a su país. 

La gala también estuvo marcada por varios momentos de gran emoción.

El Master Award fue entregado a la prestigiosa directora austríaca Jessica Hausner, presidenta del jurado internacional de esta edición, en reconocimiento a su trayectoria artística.

Asimismo, el director de fotografía francés Bruno Delbonnel, colaborador habitual de algunos de los cineastas más importantes del mundo, recibió el Parajanov Thaler, uno de los máximos reconocimientos del festival, por su extraordinaria contribución al cine internacional. 

Un homenaje al patrimonio cinematográfico armenio

Uno de los momentos más memorables de la inauguración fue la actuación del célebre trompetista, pianista y compositor Ibrahim Maalouf, quien ofreció una interpretación especial dedicada al centenario de "Namus", considerada la primera película de ficción de la historia del cine armenio.

La combinación entre música en directo, imágenes cinematográficas y memoria histórica convirtió la apertura del festival en un homenaje tanto al pasado como al futuro del cine armenio. 

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Mucho más que una competición

Además de las secciones competitivas internacional, regional y de cortometrajes armenios, el Golden Apricot vuelve a reunir algunas de las producciones más destacadas presentadas este año en festivales como Cannes, Berlín o Locarno.

La programación incluye estrenos internacionales, retrospectivas, homenajes, encuentros con cineastas, clases magistrales y actividades de la plataforma profesional GAIFF Pro, convirtiendo a Ereván durante una semana en uno de los principales centros cinematográficos de Eurasia. 

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Un festival que sigue creciendo

Más allá de los premios, el Golden Apricot continúa fortaleciendo su papel como embajador cultural de Armenia. Cada edición reúne a miles de espectadores, profesionales de la industria, periodistas internacionales y figuras reconocidas del mundo del cine, consolidando la imagen de Ereván como una ciudad abierta al diálogo cultural y a la creación artística.

En su vigésimo tercera edición, el festival reafirma una idea que resume perfectamente su espíritu: el cine no solo cuenta historias, también puede convertirse en poesía.